Pescado del día
Lo que traiga la lonja de Gijón cada mañana. Brasa lenta, ajada y patata panadera. Pregunte a nuestro personal.
Cabracho a la brasa, tartar del día, lubina al sarmiento y un arroz negro frente al mar. Cocina marinera y parrilla al carbón en el barrio alto de Gijón, a un paso del muelle.
El Mercante está en la Cuesta del Cholo, en el barrio alto de Cimadevilla — a dos minutos del muelle, a un paso del Elogio del Horizonte. La cocina mira al Cantábrico; la parrilla al carbón marca el ritmo de la casa.
Pisamos lonja cada mañana y armamos el servicio con lo que sube de los barcos. Por eso el pescado y el marisco no van impresos en la carta: se cantan en mesa o se anotan en la pizarra al entrar. Lo que es de la casa —fabada, croquetas, arroces, carnes maduradas— lo encuentras en la carta de abajo. Lo demás manda el mar.
Una carta que respeta el producto del Cantábrico, lo cocina con honestidad y lo sirve a su tiempo. Sin postureo. Sin dispersión. Solo lo que aquí sabemos hacer.
Lo que traiga la lonja de Gijón cada mañana. Brasa lenta, ajada y patata panadera. Pregunte a nuestro personal.
Gambas y pixín alangostado, mayonesa de la casa y chips fritos al momento.
Fabes de la Granja a fuego lento. Compango de la tierra: morcilla, chorizo y panceta curada.
Caldo largo de pescado de roca, arroz bomba y gamba del Cantábrico. El fondo del mar en cada cucharada.
Esto es la base fija de la casa: picoteo, cuchara, arroces, carnes maduradas en seco y postres. Lo que cambia cada día — el pescado del Cantábrico, el marisco de lonja, las sugerencias del cocinero — no cabe aquí. Pregúntalo en la mesa o léelo en la pizarra al entrar.
El restaurante cambia de piel según la hora. Elige el tuyo.
La carta entera del Mercante: picoteo, cuchara, arroces, brasa y postre. Sin menú cerrado — eliges lo que te apetezca, con sidra natural y producto del día. Sin prisa.
La barra y la terraza para una sidra natural, croquetas, ensaladilla, mejillones, longaniza y un picoteo largo. La cocina sigue abierta entre comidas.
El comedor a pleno rendimiento: pescado del día, chuleta al Josper, arroces de cuchara y caldereta del Mercante. Viernes y sábado hasta las 24:00.
Tres ambientes con la misma filosofía: madera, luz cálida, la cocina abierta y el muelle siempre presente.
Compramos en la lonja de Gijón cada mañana. Lo que sube ese día es lo que entra a la brasa esa noche. Por eso el pescado fresco no está en esta carta — lo encontrarás en la pizarra o te lo cantaremos en la mesa.
Cocina pequeña. Brasa de encina y sarmiento. Recetas asturianas sin reinventar, afinadas con los años. Cada pieza pide su tiempo de fuego, y aquí lo tiene.
«De la lonja de la mañana, directo a la brasa de la noche.»
El cabracho a la brasa con la ajada al final es de los mejores que he probado en Asturias. La fabada también de altura. Servicio cercano, sin prisa, sin postureo. Volveré seguro.
Para nosotros es el sitio donde llevar a quien viene de fuera. Lubina al sarmiento espectacular, terraza con vista al puerto y un menú ejecutivo de mediodía con producto de mercado. Difícil pedir más.
Sardinas a la brasa que saben a Cimadevilla. La carta cambia con la temporada y eso se nota — todo es producto del día. Reservé por WhatsApp y en cinco minutos estaba confirmado. De diez.
Las mesas con vistas se llenan rápido — sobre todo en verano y los fines de semana al atardecer. Reserva online en menos de un minuto, o llámanos directamente.
Sistema online sin comisiones — eliges fecha, hora y mesa. Confirmación inmediata por correo y SMS.
El barrio alto, justo donde la calle empieza a oler al puerto. Aparcamiento público en El Náutico (3 min andando) o en plaza del Marqués.